El consumismo navideño es el Mal.
Y el despilfarro consumista en general, también.
Contribuye a desquilibrar la balanza comercial entre las regiones y daña el equilibrio ecológico: a) explotando recursos naturales, b) generando un gran volumen de basura y c) contaminando en el proceso de elaboración y transporte de los productos.
Vamos, que dudo mucho que el Niño Dios se alegrase de ver como se celebra hoy en día su cumpleaños.
Pero ya llegó un grupo altruista y desinteresado de formidables seres humanos que une sus superpoderes en una ambiciosa campaña webcomiquera contra el consumismo navideño.
