La noche y la visera transparente traicionaron a Felipe Massa, reflejaron su mirada perdida, aterrada, fija en ese enorme hierro clavado en la boca del depósito de su Ferrari, en la enorme coleta de hierro de 50 kilos que arrastró durante todo el pit lane como la bola de un fantasma. La cazzatta (cagada) del equipo italiano le costó la carrera y quizás tres cuartos de título mundial. Si no es por esto y la explosión del motor de Hungría, Felipe estaría 15 puntos por encima de Hamilton, pero a Massa se la volvió a jugar el destino.
Mas...