Observa durante un instante el avión de la imagen. ¿No notas nada raro? Evidentemente, uno de sus motores es desproporcionadamente grande, se diría que se ha hinchado o que alguien se ha equivocado en el montaje. Pero, ¿puede un avión volar en estas condiciones? ¿De qué modelo se trata?
El avión de las imágenes es un Airbus A-340 equipado con el motor de su hermano mayor, el Airbus A-380, durante los vuelos de prueba que se realizaron en mayo de 2004. Además de las numerosos tests que pasa cada motor antes de ponerse en marcha (ingestión de aves, de agua, de arena…), los ingenieros se curan en salud y los prueban en vuelo aunque sea sobre el fuselaje de un avión de menor tamaño. De esta forma, y antes de que volaran los primeros A-380, se instaló una de estas gigantescas turbinas en un A-340 y se voló con él durante más de 60 horas para comprobar que no había el más mínimo problema.
Las dimensiones del Trent 900
El Trent 900 no es solo el motor que utiliza el avión comercial más grande del mundo para volar, sino el más grande jamás construido por la compañía Rolls Royce. Su diámetro es de 2,95 metros y su potencia de empuje de aproximadamente 35 toneladas, lo que corresponde a unos 100.000 CV, con una velocidad de crucero de 850 km/h.
Para entenderlo más claramente, la fuerza de los cuatro motores de un A380 durante el despegue equivale a la que ejercerían 3.500 coches familiares con el acelerador a fondo. Cada una de las 70 palas de titanio del motor produce más de 800 CV de potencia, más energía que un coche de Fórmula 1.
Como curiosidad, os diré que buena parte del diseño y construcción de este gigantesco motor corrió a cargo de la empresa española Industria de Turbo Propulsores, con sede en Zamudio (Vizcaya).
GE90, la bestia en el aire
Y a pesar de sus colosales dimensiones, el Trent 900 sigue sin ser el motor más grande del mundo. El récord lo tiene el GE90, fabricado por General Electrics, y el motor utilizado por el enorme Boeing 777.
