A veces, perdidas por la red, uno se encuentra con cosas que no son sólo "algo más en Internet". Como es el caso del siguiente momento de una historia anónima, captado por el fotógrafo neoyorquino Shay Stephens. El texto es medio suyo y medio mío:
Se rompió un récord ese día: la mayor cantidad de agua caída en Central Park en una sola jornada.
Después de ver durante un rato los patos del estanque, vino una pareja andando por el paseo, cogidos de la mano.
Se pararon casi de repente en mitad del puente del estanque. Él sostuvo su mano, la besó, y hablaron, muy juntos bajo el paraguas, durante unos minutos.
Y entonces sucedió.
Ella se quedó impresionada. Soltó un pequeño grito que sólo ellos y yo oímos y olvidó por completo que sostenía el paraguas.
Lo celebraron besándose y diciéndose al oído cosas que sólo pertenecían a ellos dos.
Ella rompió a llorar de alegría.
Unos minutos después, habiendo recobrado la compostura perdida en tan inesperado y deseado momento, dieron rienda suelta a su felicidad por los paseos de Central Park.
La vida a veces tiene un sentido.